Esta tecnología que consiste en un dispositivo electrónico capaz de manipular la mente mediante la recepción de señales de la misma y su transmisión a las neuronas será utilizada próximamente por el ejército estadounidense para monitorear los movimientos de sus soldados.
En muchas ocasiones en que la realidad supera a la ficción, el Gobierno de los Estados Unidos suele estar escondido entre bambalinas. Se acaba de saber que el Departamento de Defensa del país norteamericano está preparando un plan para implantar chips cerebrales a sus soldados, con objeto de vigilar sus constantes vitales 24 horas al día.
El “Center for Bioelectronics, Biosensors and Biochips” (C3B) de la Universidad de Clemson será el encargado de gestionar los 1,6 millones de dólares que han sido concedidos para la investigación y el desarrollo de la elaboración de este biochip. Pero los soldados no han recibido la noticia con agrado, pues temen que este chip invada su privacidad y los tenga controlados constantemente, aunque no estén prestando sus servicios. El director del C3B, por su parte, debate lo contrario y arguye que estos chips están pensados para salvar vidas, y que la implantación de los mismos podría extrapolarse a otras áreas, como la astronáutica, en un plazo de cinco años.